Emily Dickinson

Morir no duele mucho:
nos duele más la vida.
Pero el morir es cosa diferente,
tras la puerta escondida.
La costumbre del sur, cuando los pájaros
antes que el hielo venga,
van a un clima mejor. Nosotros somos
pájaros que se quedan:
los temblorosos junto al umbral campesino,
que la migaja buscan,
brindada avaramente, hasta que ya la nieve
piadosa hacia el hogar nos empuja las plumas.

Un comentario sobre “Emily Dickinson

  1. la mujer de las viñetas acabara por abrir la puerta algun dia. Cuando el cartero llama a tu puerta varias veces y por no abrirle te toca ir luego a la oficina de correos a recoger lo que te iba a entregar, comprendes la necesidad de abrir la puerta a desconocidos.

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