"Vivir loco, morir cuerdo"

Hay que intentar que las grandes ideas parezcan pequeñas, superficiales, cotidianas.

Seis, ocho millones de espectadores. Estas son cifras con las que nunca pudo soñar ningún director teatral o novelista y menos aún Esquilo, Sófocles o Eurípides.

Miren ustedes, es público y notorio, que tengo mal carácter, si hasta eso sale por televisión. Además, me interesa que se sepa y que se divulgue.