Hablaba y hablaba…

Hablaba, y hablaba, y hablaba, y hablaba, y hablaba, y hablaba, y hablaba. Y venga hablar. Yo soy una mujer de mi casa. Pero aquella criada […] no hacía más que hablar, y hablar, y hablar. Estuviera yo donde estuviera, venía y empezaba a hablar. Hablaba de todo y de cualquier cosa, lo mismo le daba. ¿Despedirla por eso? Hubiera tenido que pagarle sus tres meses. Además hubiese sido muy capaz de echarme mal de ojo. Hasta en el baño: que si esto, que si aquello, que si lo de más allá. Le metí la toalla en la boca para que se callara. No murió de eso, sino de no hablar: se le reventaron las palabras por dentro.

Hablaba y hablaba, Aub Max

Por cierto, me parece interesante transmitiros (para quienes no la hayais leído) la siguiente noticia que aparece en el diario 20 minutos (domingo, 15/03/09). Agradecedía una sincera opinión por vuestra parte:

Las amas de casa podrán convalidar su experiencia por asignaturas de F.P seguir leyendo…