Ibn’ Arabi

Hubo un tiempo en que yo rechazaba a mi prójimo si su religión no era como la mía. Ahora, mi corazón se ha convertido en el receptáculo de todas las formas religiosas: es pradera de las gacelas y claustro de monjes cristianos, templo de ídolos y Kaaba de peregri­nos, Tablas de la Ley y pliegos del Corán, porque profeso la religión del Amor y voy a donde quiera que vaya su cabalgadura, pues el Amor es mi credo y mi fe.

Ibn’ Arabi [1165-1240]


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Nadie es, si se prohíbe que otros sean.

6 comentarios sobre “Ibn’ Arabi

  1. Amar al prójimo sin discrimar esta bien, pero es mejor amar con la verdad de Dios en el corazón y en la mano sino poco o nada podremos hacer, pues si supiera este tipo que no todos los caminos llevan a Roma, aparte que no tenemos un Dios ecuménico y mucho menos romántico, quizá su postulado de amor incondicional no lindaría con el utopismo.Un abrazo…

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  2. Señor Jorge Ampuero no introduzca el factor de distorsión: el blindaje contra las evidencias o contra los argumentos adversos, someten a cautiverio la inteligencia porque le impiden aprender.Saludos

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