La capacidad de fingir

Más allá de toda consideración moral, la capacidad de fingir supone una habilidad intelectual y, por tanto, un innegable logro, tanto en el plano evolutivo como en el histórico y el propiamente biográfico. Dos de las conclusiones básicas de los estudios empíricos sobre el lenguaje no verbal nos enseñan que quien miente ha de pensar más que quien dice la verdad, pues debe por fuerza afianzar la coherencia de sus argumentos; también debe controlar más sus emociones y prestar atención a sus propios movimientos para que no delaten su verdadero pensamiento. En términos puramente pragmáticos, decir la verdad es simple, en tanto que mentir resulta más complicado. Ya Montaigne escribió en sus Ensayos que si la mentira no tuviera más que un rostro, como sucede con la verdad, todo sería más fácil, pues tomaríamos por cierto lo opuesto de lo que dice el mentiroso… “pero el reverso de la verdad tiene cien mil aspectos y un campo indefinido” (Montaigne, 31). Parecida reflexión hizo Erasmo al señalar que la verdad es simple y el error, en cambio, fecundo (Erasmo, 291).

Fotografía de ~meliipanda

Harry Nilsson – Coconut

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Escrito por

Nadie es, si se prohíbe que otros sean.

4 comentarios sobre “La capacidad de fingir

  1. jooo, me encanta lo que has escrito… yo tengo una cara transparente, no sirven de nada mis palabras… aunque como soy gallega y bipolar, a veces cuela 😉

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