La intimidad de Woodman

Un ego obsesivo y una frágil personalidad coexistían en Francesca Woodman, la fotógrafa estadounidense que se suicidó en 1981 a los 22 años dejando tras de sí mucho más que la promesa de un misterioso talento. Su obra no estaba destinada a producir espectáculo sino intimidad, al expresar el desasosiego, el miedo y la angustia, indagando la ausencia del cuerpo. Todo su trabajo muestra la ansiedad por mimetizarse, por desaparecer y perderse en escenas cargadas de soledad que a la vez brillan rodeadas de un aura: la luz del atardecer, de la despedida, de lo que acaba. En la mayoría de sus fotografías la artista aparece convertida en sombra, cubriéndose con el papel pintado de la pared, sucia de barro, ocultando su rostro, camuflada como parte del mobiliario, borrosa y fuera de foco.

Mi vida en este punto es como un sedimento muy viejo en una taza de café y preferiría morir joven dejando varias realizaciones… en vez de ir borrando atropelladamente todas estas cosas delicadas….

8 comentarios sobre “La intimidad de Woodman

  1. quizás esté condicionado por la presentación que has hecho, pero esas fotos son el reflejo de un tormento interior, un desasosiego, de cojones.

  2. Engra, le he echado un vistazo a u blog y resulta desazonador, uno pierde la paz interior, pensando qué tal le quedaría alguno de esos modelos a jossie stone, sería curioso de ver. saludos, zote

  3. No sé porqué me atraen tanto las artistas suicidas, me preturban y me atraen como un imán… puede ser porque a veces se olvida que detrás de los artistas hay personas, y casi siempre con la bilis negra de los lunáticos!besosme encanta el descubrimiento!:)

  4. La penútima foto es buenísima. Me imagino el momento en que estuvo pensando y se le ocurrió la idea. Una pena el final de la chica.

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