Crímenes Ejemplares

Empezó a darle vuelta al café con leche con la cucharita. El líquido llegaba al borde, llevado por la violenta acción del utensilio de aluminio. (El vaso era ordinario, el lugar barato, la cucharilla usada, pastosa de pasado.) Se oía el ruido del metal contra el vidrio. Ris, ris, ris, ris. Y el café con leche dando vueltas y más vueltas, con un hoyo en su centro. Maelstrom. Yo estaba sentado enfrente. El café estaba lleno. El hombre seguía moviendo y removiendo, inmóvil, sonriente, mirándome. Algo se me levantaba de adentro. Le miré de tal manera que se creyó en la obligación de explicar:

—Todavía no se ha deshecho el azúcar.

Para probármelo dio unos golpecitos en el fondo del vaso. Volvió en seguida con redoblada energía a menear metódicamente el brebaje. Vueltas y más vueltas, sin descanso, y ruido de la cuchara en el borde del cristal. Ras, ras, ras. Seguido, seguido, seguido sin parar, eternamente. Vuelta y vuelta y vuelta y vuelta. Me miraba sonriendo. Entonces saqué la pistola y disparé.

Merv and Merla – The Time Of The Singing Of The Birds

9 comentarios sobre “Crímenes Ejemplares

  1. Ay dios mío, no había leído el título, me he ido directamente al texto y te iba a comentar que escribes como Max Aub jajajajaja, Nada, que no digo nada, que me encanta como lees ;)Besicos

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  2. me situo mejor con un "clin-clin", onomatopéyico, no ver "ris", ni "ras", pero entiendo igual las ganas de matar que puede producir ese tintineo de cucharilla incesante.

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