El Loco

He vivido entre los arrabales, pareciendo

un mono, he vivido en la alcantarilla

transportando las heces,

he vivido dos años en el Pueblo de las Moscas

y aprendido a nutrirme de lo que suelto.

Fui una culebra deslizándose

por la ruina del hombre, gritando

aforismos en pie sobre los muertos,

atravesando mares de carne desconocida

con mis logaritmos.

Y sólo pude pensar que de niño me secuestraron para una

alucinante batalla

y que mis padres me sedujeron para

ejecutar el sacrilegio, entre ancianos y muertos.

He enseñado a moverse a las larvas

sobre los cuerpos, y a las mujeres a oír

cómo cantan los árboles al crepúsculo, y lloran.

Y los hombres manchaban mi cara con cieno, al hablar,

y decían con los ojos «fuera de la vida», o bien «no hay nada

que pueda

ser menos todavía que tu alma», o bien «cómo te llamas»

y «qué oscuro es tu nombre».

He vivido los blancos de la vida,

sus equivocaciones, sus olvidos, su

torpeza incesante y recuerdo su

misterio brutal, y el tentáculo

suyo acariciarme el vientre y las nalgas y los pies

frenéticos de huida.

He vivido su tentación, y he vivido el pecado

del que nadie cabe nunca nos absuelva.

[Leopoldo María Panero]

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Fotografías de Sara del Castillo

 

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Escrito por

Nadie es, si se prohíbe que otros sean.

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