La magia de nuestra intuición 

La intuición es un sentimiento que nos hace pensar o creer que algo va a ocurrir aunque no tengamos todos los datos para llegar a esa conclusión. Está basada en inferencias, es decir, razonamos  tomando las partes de una realidad e intentamos rellenar los huecos de los que no disponemos información, con la experiencia pasada, con la lógica o los patrones o secuencias que somos capaces de detectar en la situación.

La magia de la intuición reside en la rapidez de las respuestas que genera. Por eso quien se guía por la intuición ve muchas veces lo que otros no ven. En eso la intuición se enfrenta a los procesados de información de carácter analítico. Mientras que el análisis racional requiere tiempo y todos podemos llegar a conclusiones parecidas, la intuición da soluciones inmediatas y parece estar al alcance de los que no tienen miedo de ver la realidad de otro modo.

La intuición es una poderosa brújula. Siempre marca la dirección de nuestro norte particular. Consciente o inconscientemente, guía muchas de nuestras decisiones. Todos la hemos sentido en algún momento, pero cada persona la vive de manera diferente. Para algunos habita en las entrañas, y para otros, en el corazón. Es la pulsión que nos informa de si estamos en el buen camino, sea cual sea nuestro objetivo. Nos conduce a través de la tormenta, nos ayuda a entendernos mejor y nos ofrece certezas que pocos datos pueden. Sin embargo, permanece oculta en un halo de misterio.

Chevrier y sus técnicas mixtas

Sandra Chevrier es una artista canadiense especializada en las técnicas mixtas. Utiliza pintura y cómic real en una especia de collage para trabajar en sus geniales ilustraciones. Imágenes que fusionan la sensualidad de supermodelos con los súperpoderes de superhéroes que representan la fuerza de la mujer. Un collage “aparentemente” incongruente que mejora el mensaje y ayuda a satirizar la mentira de la celebridad y la propia frivolidad de expectativas y sueños inalcanzables.
Su obra siempre ha estado llena de mensaje. Según la propia Sandra Chevrier, utiliza el arte no sólo para expresar la belleza y la tragedia de lo que le rodea si no como un lenguaje.